Bruxismo

CAUSAS DEL BRUXISMO

Las causas del bruxismo no están totalmente claras. En algunos adultos, las maloclusiones causadas por la mala alineación de las piezas dentarias superiores e inferiores pueden contribuir al problema. A menudo, factores psicológicos pueden causar bruxismo, incluyendo: ansiedad, stress, tensión, frustración o tipos de personalidad agresivos, competitivos o hiperactivos.

En los niños, el bruxismo puede estar relacionado al crecimiento y desarrollo. Se ha reportado que en niños de 5 y 6 años, hasta un 30% sufre de bruxismo. Es particularmente común en niños con parálisis cerebral o retardo mental severo. La mayoría de los niños dejan de bruxar antes de cambiar a sus piezas dentarias definitivas.
Existen muchas formas tradicionales de tratar el bruxismo.

La primera es estar consciente del hábito de apretar y rechinar los dientes y controlarlo durante el día. Ejercicios y terapia física como complemento al uso de protectores oclusales, ayudarán a reducir la intensidad y frecuencia de su estrés oral y protegerán sus dientes de mayor desgaste y daño. Esto devolverá la elongación, función, postura y rango de movimiento a los músculos masticadores, de su cuello y cabeza.

Manejo del estrés: Cualquier estrategia que promueva la relajación será útil, ya sea leer, hacer ejercicio, escuchar música, etc. Si el estrés es muy fuerte o frente a ciertos problemas emocionales, sería útil conseguir ayuda profesional para lograr un mejor manejo de éstos problemas.

Planos oclusales: Son placas acrílicas que cubren las superficies oclusales (que muerden) de todas las piezas dentarias a la vez. Existen de variados diseños dependiendo el diagnóstico y tratamiento indicado. En general están diseñados para proteger los dientes de mayores desgastes. Además, reducen el daño por apretar los dientes durante la noche y permiten que los músculos descansen. En los casos más extremos, también se deben utilizar durante el día.

Calor local: Éste tratamiento es muy efectivo para los músculos adoloridos. EL calor local promueve el flujo sanguíneo hacia el músculo y a la vez, ayuda a sanar y relajar los músculos. El mayor flujo sanguíneo también colabora con el trabajo de los analgésicos y anti-inflamatorios.

Medicamentos: En general, los medicamentos no son muy efectivos para tratar el bruxismo y sólo son una terapia sintomática (no van a la causa). En algunos casos se pueden recetar analgésicos, relajantes musculares o bien ambos combinados. Se debe tener presente que estos últimos pueden producir somnolencia, relajación de musculatura no afectada, disminución de reflejo, etc.

Botox: La aplicación de Botox (toxina botulínica tipo A) en los músculos masticadores ha probado ser una excelente herramienta para ayudar a combatir las secuelas y alteraciones del bruxismo.
Esta droga es un potente e inocuo relajante muscular local que actúa por un largo plazo de tiempo (3 a 6 meses), relajando sólo los músculos masticadores afectados, sin producir los indeseables efectos secundarios de los relajantes musculares sistémicos (somnolencia, relajación de musculatura no afectada, disminución de reflejos, etc.).

El Botox es utilizado en forma estratégica en la terapia, reduciendo radicalmente y en corto tiempo los puntos dolorosos en los músculos, permitiendo así un mejor desempeño de la terapia convencional (estabilización de la mordida a través de un plano de relajación, fisioterapia y kinesiología).

Auto cuidado: Para prevenir o ayudar a tratar el bruxismo, siga estos pasos:
Limite el alcohol, tabaco y cafeína. Reduciendo el consumo diario de alcohol, tabaco u cafeína, o eliminando estas substancias por completo, puede ayudar ya que ellos parecen empeorar el bruxismo.

TRATAMIENTOS DE VANGUARDIA

Reduzca el stress. Manteniendo los stress de la vida en un mínimo puede reducir el riesgo de desarrollar bruxismo.

Mientras menor la ansiedad y la tensión, mayor es la posibilidad de evitar el bruxismo.

El Bruxismo es el hábito involuntario de apretar o rechinar los dientes sin propósitos funcionales.

Provocado por el desequilibrio neuromuscular del sistema masticatorio, el bruxismo puede generar desgastes dentarios, dolores faciales, de cabeza o cuello, trastornos de la articulación temporomandibular y del seuño, compromisos del oído como dolor, tinitus o zumbido, pérdida del equilibrio e hipoacusia (disminución de la audición) y hasta la pérdida de piezas dentarias en los casos más graves.

Preocupados por tan alarmante diagnóstico, la Clínica de Especialidades Dentales, Edent, cuanta con tratamientos de vanguardia que aplicados por profesionales especialmente capacitados ( Dra. Pía Frioli, Dr. Santiago Riviello y la Kinesióloga Maxilofacial Cristiane Tavares) permiten revertir el panorama señalado, como es la aplicación de toxina botulínica (botox) en los músculos masticatorios y el tratamiento kinésico.

La toxina botulínica de tipo A es una proteína purificada derivada de la bacteria anaerobia Clostridium botilinum que al ejerecer sus efectos sobre la unión neuromuscular, impide la liberación de la acetilcolina, revertiendo el proceso de bruxismo, con lo que disminuye la hiperactividad y el tonomuscular.

Su potente efecto relajante muscular local actúa por un largo plazo de tiempo (3 a 6 meses), relajando sólo los músculos masticatorios deseados, sin producir los indeseables efectos secundarios de los fármacos convencionales, reduciendo radicalmente y de forma rápida los puntos dolorosos y así utilizada como parte estratégica de un programa terapéutico.

Utilizando técnicas como terapia manual, movilización articular. tracción y relajación de los tejidos blandos, reeducación del complejo musculoesquelético, estabilización del Complejo cráneo cervico mandibular, fortalecimiento muscular y estimulación propioceptiva.

El tratamiento kinésico para el bruxismo tiene como objetivo aliviar la sintomatología, recuperar el equilibrio del sistema neuromuscular y del sistema craneocervicom mandibular, tartando de recuperar la forma y función de los variados elementos involucrados en este sistema.

El kinesiologo también puede hacer uso de la terapia física destinada a disminuir la rigidez articular y aliviar la inflamación y el dolor.

En ella encontramos la termoterapia, aplicaciones de calor húmedo o seco y de frío, el ultrasonido, la estimulación eléctrica nerviosa transcutánea, la aplicación de laser y acupuntura.

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